Pedro Sánchez ha cerrado el curso político con una intervención marcada por la reivindicación de su gestión y la mirada puesta en las próximas elecciones generales. Aunque el presidente del Gobierno mantiene públicamente su intención de agotar la legislatura, su balance en el Palacio de la Moncloa dejó entrever los principales argumentos con los que el PSOE tratará de afrontar el próximo ciclo electoral.
La comparecencia fue mucho más allá de un repaso a las actuaciones desarrolladas durante los últimos meses. Sánchez amplió el foco hasta su llegada al Gobierno en 2018 para defender la transformación económica y social experimentada por España durante sus mandatos y establecer una comparación directa con el proyecto político del Partido Popular.
El jefe del Ejecutivo insistió en que el Gobierno todavía tiene trabajo por delante y volvió a colocar las elecciones en 2027, aunque sin concretar en qué momento del año podrían celebrarse. Su compromiso oficial continúa siendo completar la legislatura, por lo que cualquier adelanto respecto al calendario previsto sigue siendo, por ahora, una posibilidad política y no una decisión anunciada.
Empleo, crecimiento y protección social
El balance permitió a Sánchez perfilar los asuntos que previsiblemente ocuparán una posición central en el discurso socialista durante los próximos meses. Entre ellos aparecen el crecimiento económico, la creación de empleo, la protección de los servicios públicos, la transición ecológica, la cohesión territorial y la defensa de la cooperación internacional.
El presidente utilizó especialmente los últimos datos del mercado laboral para respaldar la gestión del Ejecutivo. La Encuesta de Población Activa correspondiente al segundo trimestre de 2026 situó el número de ocupados en 22,779 millones de personas, después de un aumento trimestral de 486.000 trabajadores.
La tasa de paro descendió hasta el 9,87%, frente al 10,83% registrado durante el primer trimestre del año. El número de desempleados se redujo en 213.300 personas, hasta quedar en 2,495 millones.
Sánchez presentó estos datos como una muestra de que España puede crecer y crear empleo sin recurrir a recortes en el Estado del bienestar. Su mensaje central fue que el Ejecutivo conserva capacidad para gobernar y hacer avanzar al país, pese a la fragilidad parlamentaria y a las dificultades para reunir mayorías estables en el Congreso.
La emergencia climática también ocupó un lugar destacado. El presidente volvió a reclamar un pacto de Estado frente al cambio climático y pidió la implicación de las administraciones autonómicas, provinciales y locales. Esta propuesta adquirió especial relevancia en una comparecencia condicionada por los incendios forestales registrados durante las últimas semanas.
Los Presupuestos y la vivienda marcarán el próximo curso
Una de las principales pruebas para el Gobierno será la presentación de los Presupuestos Generales del Estado de 2027. Sánchez reiteró su voluntad de presentar las nuevas cuentas y tratar de aprobarlas durante 2026, aunque evitó comprometerse con un calendario concreto.
La falta de una fecha y la complejidad para alcanzar acuerdos con los socios parlamentarios mantienen abierta la posibilidad de que los Presupuestos terminen funcionando también como una bandera política. Su elaboración permitirá al PSOE exhibir sus prioridades económicas y sociales, aunque las cuentas no consigan reunir los apoyos suficientes para entrar en vigor.
La vivienda será otro de los asuntos centrales durante el nuevo periodo político. El Gobierno ha decidido trasladar a septiembre la aprobación de un nuevo real decreto para disponer de más tiempo de negociación con los grupos parlamentarios. La medida necesita conciliar las diferentes exigencias de los socios del Ejecutivo en un momento en el que el acceso a una vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas de los ciudadanos.
Con su intervención, Sánchez trató de transmitir que la legislatura mantiene recorrido y que el Ejecutivo todavía puede impulsar nuevas iniciativas. Sin embargo, el repaso de los resultados obtenidos desde 2018, la comparación con el PP y la defensa de un modelo basado en el crecimiento y la protección social otorgaron al discurso un marcado carácter electoral.
El Gobierno afrontará así el nuevo curso con un doble objetivo: intentar completar las reformas pendientes y preparar su relato para unas elecciones que Sánchez sitúa oficialmente en 2027, pero cuya fecha concreta continúa sin despejarse.