La primera ministra de Islandia, Kristrún Frostadóttir, ha anunciado que su Gobierno convocará en los próximos meses un referéndum para que la ciudadanía decida si se reanudan las negociaciones de adhesión con la Unión Europea (UE), un proceso interrumpido en 2013 tras cuatro años de conversaciones.
El anuncio se produjo durante una rueda de prensa conjunta en Varsovia con el primer ministro polaco, Donald Tusk, en la que Frostadóttir explicó que el Ejecutivo trabaja ya en la preparación de la consulta, aunque todavía no se ha fijado una fecha concreta.
“Queremos abrir una oportunidad para que Islandia esté más integrada con Europa. Escucharemos lo que quieran hacer los islandeses”, afirmó la jefa del Gobierno, quien enmarcó la iniciativa en un contexto de cambios estratégicos y de seguridad en el continente.
Contexto histórico
Islandia solicitó formalmente su adhesión a la UE en 2009, en plena crisis financiera, y abrió negociaciones en 2010. Sin embargo, el proceso quedó paralizado en 2013 tras un cambio de Gobierno y el auge del euroescepticismo, especialmente en relación con la política pesquera y la soberanía sobre los recursos naturales.
Aunque no es Estado miembro, Islandia mantiene una estrecha vinculación con la UE. Forma parte del espacio Schengen, del Área Económica Europea (EEE) y de la Asociación Europea de Libre Comercio (AELC). Asimismo, es miembro fundador de la OTAN desde 1949.
La eventual reanudación de las negociaciones no implicaría una adhesión automática, sino la reapertura de los capítulos pendientes y, previsiblemente, la necesidad de celebrar un segundo referéndum para ratificar un eventual tratado de adhesión.
Dimensión geopolítica y seguridad europea
Durante la comparecencia, Tusk subrayó que “en tiempos de gran incertidumbre geopolítica, una mayor integración entre Estados con ideas afines sería beneficiosa, especialmente en el ámbito de la seguridad”. El dirigente polaco destacó la cooperación bilateral entre ambos países y abogó por reforzar la coordinación en el marco europeo.
El anuncio islandés se produce en un momento en que la UE impulsa su agenda de ampliación y refuerza su política común de seguridad y defensa ante el nuevo escenario estratégico europeo. La decisión final recaerá ahora en el electorado islandés, que deberá pronunciarse sobre la reapertura de un proceso que, más de una década después de su suspensión, vuelve al centro del debate político nacional.
El Ejecutivo de Reikiavik prevé concretar en las próximas semanas el calendario y las condiciones jurídicas de la consulta, que se perfila como uno de los principales hitos políticos del año en el país nórdico.
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