El vicepresidente de Estados Unidos, J.D. Vance, ha salido en defensa del memorando de entendimiento firmado con Irán y ha pedido a Israel que respete el nuevo proceso de paz abierto en Oriente Medio. La comparecencia llega en un momento de fuerte presión política en Washington, donde parte del Partido Republicano considera que el pacto impulsado por Donald Trump incluye demasiadas concesiones hacia Teherán.
Vance aseguró que el acuerdo ya está en vigor y que sus primeros efectos se han notado en el mercado energético. Según explicó, la reapertura del estrecho de Ormuz ha permitido el paso de 12,5 millones de barriles de petróleo, un dato que la Casa Blanca interpreta como una señal inmediata de desescalada tras semanas de tensión en la zona.
El vicepresidente defendió que la normalización parcial del tránsito marítimo ha contribuido a rebajar la presión sobre los precios del crudo y de la gasolina en Estados Unidos. También sostuvo que Washington está cumpliendo su parte del pacto al permitir el paso de varios buques a través del dispositivo naval desplegado en la región.
Un pacto bajo presión política
El acuerdo con Irán ha generado una división visible en la política estadounidense. Mientras la Casa Blanca lo presenta como una vía para frenar la inestabilidad regional, varios congresistas republicanos cuestionan que el entendimiento pueda fortalecer económicamente al régimen iraní.
El memorando contempla un marco de negociación de 60 días, durante el cual se deberán concretar compromisos en materia nuclear, seguridad regional, sanciones y supervisión internacional. Vance insistió en que Estados Unidos no hará concesiones definitivas hasta comprobar que Irán cumple con sus obligaciones.
En ese sentido, el vicepresidente afirmó que Teherán deberá demostrar que no financia ataques en la región, que permite la entrada de inspectores y que no intenta reconstruir su programa nuclear. También defendió que el acuerdo es más exigente que el firmado durante la etapa de Barack Obama, al asegurar que no permite el enriquecimiento de uranio y que no implica transferencias directas de dinero estadounidense.
Advertencia directa a Israel
Uno de los mensajes más contundentes de Vance estuvo dirigido a Israel. El vicepresidente pidió al Gobierno israelí que respete el proceso de paz, después de las diferencias surgidas por la posición de Benjamin Netanyahu y por los ataques en Líbano.
Vance advirtió de que cualquier acción militar que ponga en riesgo la negociación puede dificultar un avance diplomático que, según Washington, beneficia a toda la región. El vicepresidente fue especialmente crítico con los ataques en zonas civiles y defendió que el alto el fuego debe servir para abrir una etapa de mayor estabilidad.
El acuerdo establece una tregua regional inicial de al menos 60 días, aunque Estados Unidos se reserva la posibilidad de volver a actuar si considera que Irán incumple lo pactado. La Casa Blanca intenta así combinar una oferta diplomática con una advertencia de presión económica, política y militar.
Suiza como siguiente escenario
Vance también confirmó que mantiene la intención de viajar a Suiza para participar en las negociaciones técnicas con representantes iraníes, aunque no precisó una fecha definitiva. Esas conversaciones serán clave para transformar el memorando en un acuerdo más amplio y verificable.
El desenlace sigue abierto. La reapertura de Ormuz ha dado aire a los mercados y ha permitido a Washington presentar el pacto como un primer éxito, pero las dudas políticas, la posición de Israel y el grado real de cumplimiento de Irán marcarán los próximos pasos de una negociación todavía frágil.