Condenada una cervecera por el estallido de una botella

Por el estallido de una botella, una compañía cervecera fue condenada y obligada a pagar 94.095 euros a la mujer que perdió un ojo en el evento. La botella explotó cuando la afectada la tomó de uno de los estantes para colocarla en su carrito de compras, en un supermercado.

La Audiencia Provincial de Cantabria confirmó la condena en una sentencia del 14 de diciembre de 2018, en la que se alude a los informes presentados tanto por la cervecera como por el supermercado.

En uno de esos documentos, el perito que examinó los trozos de vidrio que quedaron señalaba que el estallido pudo deberse a un impacto severo durante la manipulación en la cadena de distribución. El suceso fue atribuido entonces a un defecto de fabricación. “Un botellín no tiene por qué explotar”, se lee en la sentencia, que ha quedado firme.

El perito del supermercado consideró en otro documento que las posibilidades de impacto de la botella desde que está a disposición del supermercado son prácticamente nulas: se trasladan en palets plastificados y los empleados ni siquiera las tocan, ya que éstas se presentan para su venta directamente en el mismo palet.

Pero, dos empleadas y un cliente que fueron testigos presenciales del hecho,  corroboraron que la botella estalló sin que la mujer la hubiera movido o golpeado.

La magistrada Martínez Rionda, ponente del fallo concluyó gracias a las pruebas que “la botella era defectuosa y que por eso se produjo un estallido, rompiendo de adentro hacia afuera y saliendo disparados los cristales rotos”.

Alejandro Villalobos

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