El PNV ha endurecido su mensaje al Gobierno y ha situado los Presupuestos Generales del Estado como la prueba decisiva para medir la continuidad de la legislatura. La portavoz de los nacionalistas vascos en el Congreso, Maribel Vaquero, ha reclamado a Pedro Sánchez que presente unas nuevas cuentas públicas y que, si no consigue reunir una mayoría suficiente para aprobarlas, disuelva las Cortes y convoque elecciones generales.
La advertencia llega en un momento de máxima fragilidad parlamentaria para el Ejecutivo, que continúa gobernando con una mayoría compleja y sin haber logrado sacar adelante unos nuevos Presupuestos. Durante la sesión de control en el Congreso, Vaquero trasladó que la legislatura ha entrado en una fase determinante y que el Gobierno debe demostrar si conserva capacidad real para aprobar una de las leyes más importantes del curso político.
Los Presupuestos como prueba de mayoría
El mensaje del PNV no supone una ruptura formal con el Ejecutivo, pero sí marca un cambio de tono relevante entre los socios que hicieron posible la investidura. Los nacionalistas vascos no han anunciado la retirada de su apoyo ni han planteado una moción de censura, pero han dejado claro que la ausencia de nuevas cuentas públicas no puede prolongarse indefinidamente.
Para el PNV, la presentación de los Presupuestos no debe quedarse en un anuncio político, sino convertirse en una negociación real con los grupos parlamentarios. La formación considera que el Gobierno tiene la obligación de llevar las cuentas al Congreso y comprobar si todavía existe una mayoría suficiente para sostener el proyecto de legislatura.
La presión coincide con el inicio de los trabajos preparatorios del Gobierno para las cuentas de 2027. Sin embargo, la aritmética parlamentaria sigue siendo incierta y varios socios han mostrado dudas sobre la capacidad del Ejecutivo para aprobar leyes relevantes en el tramo final del mandato.
Sánchez insiste en agotar la legislatura
Desde Moncloa se mantiene la intención de continuar hasta 2027 y evitar un adelanto electoral. Pedro Sánchez ha defendido en varias ocasiones que el Gobierno sigue trabajando en su agenda política y social, aunque la oposición y algunos aliados parlamentarios han incrementado la presión para que someta su mayoría a una prueba concreta.
La petición del PNV introduce un elemento especialmente sensible. No se trata solo de exigir explicaciones al Ejecutivo, sino de vincular la legitimidad política de la legislatura a la capacidad de aprobar unas cuentas nuevas. En la práctica, los Presupuestos se convierten en una especie de examen parlamentario para comprobar si el Gobierno puede seguir gobernando con estabilidad.
El aviso del PNV llega después de que Junts haya elevado también la presión sobre el Ejecutivo con iniciativas relacionadas con un posible adelanto electoral. La Mesa del Congreso rechazó la votación de enmiendas planteadas por PP y Junts para reclamar elecciones anticipadas, al considerar que la convocatoria de comicios es una prerrogativa exclusiva del presidente del Gobierno.
Aunque estas iniciativas no tendrían efectos jurídicos directos, sí tienen una fuerte carga política. Reflejan el creciente debate sobre la duración real de la legislatura y sobre la capacidad del Gobierno para mantener el apoyo de sus socios en un escenario marcado por la debilidad parlamentaria.
Un aviso político de alto impacto
El movimiento del PNV es relevante porque procede de uno de los aliados clave del Ejecutivo. Hasta ahora, la exigencia de elecciones había sido defendida principalmente por la oposición y por algunos sectores críticos con la continuidad del Gobierno. La intervención de Vaquero amplía ese debate dentro del bloque que ha permitido a Sánchez mantenerse en el poder.
La cuestión de fondo ya no es solo si el presidente quiere agotar la legislatura, sino si podrá hacerlo sin aprobar unos nuevos Presupuestos. Para los nacionalistas vascos, el Gobierno debe elegir entre demostrar que conserva una mayoría suficiente o asumir que el ciclo político ha entrado en su recta final.
En este contexto, la negociación presupuestaria se perfila como el principal termómetro de la legislatura. Si Sánchez logra articular una mayoría, podrá reforzar su continuidad. Si fracasa, la presión para convocar elecciones crecerá dentro y fuera del Congreso.