Unión Europea: el proyecto más exitoso de los últimos siglos

Pablo Hernández de Cos, gobernador del Banco de España, ha puesto de manifiesto el proceso de integración de la Unión Europea. Lo ha calificado como “uno de los proyectos más exitosos de los últimos siglos”, cuyo objetivo considera que se ha cumplido al evitar que se repitan “los desastres” ocurridos en la primera mitad del siglo XX.

Así lo ha expresado Hernández de Cos durante su intervención en el diálogo “La Unión hace la fuerza. Europa ante los desafíos del siglo XXI”, organizado por la Fundación Rafael del Pino, donde también han participado la exministra de Asuntos Exteriores Ana de Palacio y el investigador principal del Real Instituto Elcano Federico Steinberg.

Para Hernández de Cos, además del éxito político, ha tenido un éxito económico, ya que se ha dado una “combinación de derechos sociales y de competencia” junto con un derecho económico “que no existe en otros lugares”.

En este sentido, cree que “no hay ningún argumento” para pensar que algunos de los retos a los que se enfrenta la economía en el momento actual se afronten mejor de forma individual desde cada Estado miembro que desde un conjunto de países dentro de la Unión Europea.

Pese a este optimismo, el gobernador del Banco de España ha reconocido que todavía quedan cosas por hacer y que, frente al “negacionismo” del pasado, la Unión Europea está dispuesta a continuar con modificaciones en el proyecto, ya que, si no, habría “consecuencias negativas” ante otra recesión.

REFORMAS NECESARIAS

Entre las reformas llevadas a cabo ha destacado la creación del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), el Pacto de Estabilidad y Crecimiento o los procedimientos de supervisión y regulación, aunque ha echado en falta un presupuesto fiscal común, unos mercados de capitales fuertes y un sistema bancario “plenamente integrado”.

Comparando la situación europea con la estadounidense, Hernández de Cos ha explicado que la ayuda entre los distintos Estados federales del país es capaz de distribuir hasta en un 40% los costes si uno de los territorios sufre una perturbación negativa, algo que en Europa se reduce al 10%.

En primer lugar, el elemento fiscal, que solo distribuye un 10% en Europa, “no juega ningún papel”, debido a que no existe un mismo presupuesto para la Unión. En segundo lugar, la elevada bancarización en Europa y el denominado ‘sesgo nacional’ hace que el mercado de capitales esté “muy desintegrado”. En cuanto al sistema bancario, ha admitido que la capacidad de corrección en la UE “es mayor” que con los otros elementos.

Para corregir estos defectos de la Unión y mejorar la resistencia de todos los países miembros a posibles perturbaciones negativas, Hernández de Cos plantea una unión política como “ancla de futuro” –algo que supondría una mayor cesión de soberanía–, aumentar el peso y la integración de los mercados de capitales y establecer un sistema europeo de garantía de depósitos para los bancos.

Esto último lo argumenta exponiendo que si los bancos europeos están supervisados desde Fráncfort por el Banco Central Europeo (BCE) y resueltos desde Bruselas, no tendrían que ser solo los depositantes nacionales quienes se vean afectados si la entidad se encuentra en problemas, por lo que aboga por una garantía de depósitos comunitaria.

Cristina Pérez

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